Toda mi vida tuve la piel sensible, grasa y llena de granos. No es un detalle menor en esta historia — es el punto de partida de todo.
Durante años busqué soluciones. Probé productos, leí consejos, seguí recomendaciones que prometían cambios rápidos. Alguna vez llegué a lavarme la cara con jabón blanco porque alguien dijo que "secaba los granos". Resultado: más inflamación, más sebo, más frustración. La presión de tener una piel perfecta — esa piel que no existe fuera de los filtros — me llevó a hacerme más daño del que hubiera tenido si simplemente hubiera esperado.
Lo que nadie me dijo entonces es que la piel tiene tiempos biológicos. Que se renueva cada 28 a 40 días. Que no se arregla en una semana. Y que intentar forzarla solo empeora las cosas.
Eso lo aprendí estudiando.
Me formé en la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde me recibí de Licenciada en Química. Después hice la formación en Dermatocosmiatra — que es la disciplina que une la química con el cuidado específico de la piel. Y hoy sigo estudiando: actualmente curso la Especialización en Química Cosmética, porque en este campo el conocimiento no tiene un punto final.
No me levanté un día y decidí mezclar cremas. Me formé durante años para poder hacerlo bien.
Esa diferencia importa. Importa cuando formulás algo para una piel real, con una preocupación real, que espera un resultado real.
Ecomay nació de todo eso. De la experiencia propia, de la formación académica y de una pregunta que me sigo haciendo cada vez que formulo: ¿esto realmente hace lo que dice que hace?
Cada producto de Ecomay tiene ingredientes con función comprobada. Sin rellenos, sin marketing vacío, sin activos en concentraciones tan bajas que son apenas decorativos. Lo que figura en la fórmula está ahí por una razón.
Mi piel sigue siendo grasa. Me siguen saliendo algunos granos, especialmente en ciertos momentos del ciclo menstrual. Y está bien. Aprendí a cuidarla con criterio, no con desesperación. A entender sus tiempos. A dejar de exigirle la perfección que Instagram instaló como estándar.
Eso es lo que quiero para cada persona que llega a Ecomay.
No prometerte una transformación en siete días. Prometerte productos formulados con respaldo, con honestidad y con el mismo cuidado que le pondría a algo que uso yo misma — porque así empezó todo.
Bienvenido al proceso.